Los Códigos del Salón
El éxito en el asfalto depende de no pasarse de la raya y respetar la ley de la milonga. Estos son los seis mandamientos que todo novato debe grabar a fuego en su cabeza.
RESPETO
Entender el cabeceo, mantener el sentido de la ronda y cuidar a la pareja. Nada de ser un atropellador o un guarango que corta el tránsito y choca a los demás.
MARCA DE LEY
Ser franco en la intención. Cero chamuyo. No intentar tapar las pifias técnicas mandando firuletes faroleros o adornos al cuete.
PERSEVERANCIA
Transpirar la camisa. Ninguna figura sale «de guapo» la primera vez; hay que meterle horas de baldosa hasta que el paso salga limpio y al compás.
PLANTARSE
No desparramarse. Manejar el peso del propio esqueleto con temple. Perder el eje es irse al mazo, quedar pagando y llevarse a la compañera puesta.
GUAPEZA
Pisar fuerte. No achicarse ni comerse los mocos cuando la pista está brava o el espacio es chico. Asumir el error sin parpadear y seguir caminando la música.
INTERPRETACIÓN
El cuerpo es el último instrumento de la orquesta. Cero sorderas. Exige escuchar el fuelle antes de dar el paso y asfixiar el movimiento cuando la música pide silencio. La verdadera expresión no es el adorno farolero; es alterar la cadencia y clavar la plomada exactamente donde cae el acento.